Qué son los malabares y el equilibrismo
Son dos géneros vecinos que en el espectáculo casi siempre van juntos. Los malabares son el trabajo con objetos: pelotas, mazas, aros, sombreros. El equilibrismo es el trabajo con el equilibrio: cuerda floja, rulos, monociclo, pinos.
Los une una cosa: en estos géneros no hay un compañero en quien apoyarse ni manera de «esconder» un error. El objeto está en la mano o está en el suelo de la pista.
Con qué atrapa este género al espectador
Los malabares son ese caso raro en que el espectador cuenta junto al artista. Tres objetos, cuatro, cinco — el aumento de dificultad se ve sin explicaciones, y la sala reacciona a cada elemento añadido. El equilibrismo funciona de otro modo: mantiene la sala en silencio, porque el equilibrio no se puede acelerar ni asegurar.
Particularidades del género
- el número se construye en aumento: de la técnica segura al límite de lo posible;
- la utilería se elige a medida — el peso y el equilibrio del objeto son propios de cada artista;
- una corriente de aire, la luz en los ojos o una pista irregular afectan al número más que en cualquier otro género;
- los artistas de este género trabajan a menudo también en la payasada: la técnica permite jugar el «fallo» como un chiste.
Qué papel juega el género en el espectáculo
Los malabares y el equilibrismo son un cambio de registro. Tras un número de grupo ruidoso trasladan la atención de la sala de la escala al detalle: en vez de diez artistas queda uno en la pista, y durante unos minutos todo el espectáculo se estrecha hasta un solo objeto en el aire.
Preparación
Detrás de la técnica limpia de estos géneros hay años de repetición diaria: el número de objetos crece despacio, y la constancia importa más que el récord. Antes de cada función los artistas prueban la utilería en las condiciones de esa sala concreta — la iluminación y la altura del techo cambian la trayectoria.